martes, 15 de mayo de 2007

Un peludo rescate (Parte I)

Un día cualquiera, luego de terminar una misión, Marisa (83), se dirigía a su departamento cuando, escuchó una voz chillona que le perseguía, era su amiga Leeloo y su ratón alargado, que desde el tercer piso (iban en el 10), la seguía llamándola (¿recuerdan que les dije que a 83 le gustaba la escalera??).

- Leeloo!! Cómo estás?, perdona, no te había escuchado.
- Hahaha eee hahaha- jadeaba Leeloo, y para qué mencionar lo cansado que estaba el animalito.
Luego de 20 minutos de espera, y sentadas en la escalera, Leeloo dijo al fin:

- Te llamaba para invitarte a un evento que voy a hacer con todos los vecinos en mi departamento esta noche para celebrar la inauguración del edificio.

- Pero si el edificio se inauguró hace más de 1 año!!

- Si, pero recién el viernes se mudó el inquilino del departamento 1301. Con eso ya estamos todos. Así es que tuve que preparar todo muy rápido.

- ¿No era más fácil invitarme por teléfono??

- Traté, pero tu grabadora de voz me pidió contraseña.

- Si, es una nueva aplicación de seguridad que instalaron desde mi agencia... de cultivo de hongos ... si para proteger la seguridad de los hongos...eh.

En muy poco tiempo Leeloo y Marisa se habían hecho muy amigas, pero Marisa temía aún decirle toda la verdad con respecto a su verdadero empleo, y, por cierto, se sentía muy culpable de tener que mentirle. Por ello, decidió ayudarle en aquel evento tan importante para ella, pese a que Marisa no gustaba mucho de las aglomeraciones de gente. Como fuere, se ofreció a acompañarla a invitar al vecino nuevo a la mentada reunión.

- Ding-Dong !!!!!, sonó el timbre del departamento 1301.

Entonces se sintió el sonido de una computadora, un pestillo de seguridad y una puerta de corredera, al tiempo que un láser salió disparado desde el centro de la puerta del departamento a toda velocidad, el cual 83 gracias a su supervelocidad logro esquivar, pero que fue a dar directamente al ojo de Leeloo.

- Ah!!!!!- gritó la pobre de puro dolor (uy!!!! hasta a mí me dolió).

En eso la puerta se abre y aparece tras ella el sujeto más apuesto que Marisa hubiese visto en su vida (aunque en realidad no miraba mucho... con eso de que trabajaba en un laboratorio...)... En todo caso si Leeloo pudiese mirar no creo que fuera precisamente de su estilo, pero a Marisa la impresionó... Si tuviera el diplomado de Narrador Omnisciente (No corren muchas becas que digamos), sabría qué pensó él, pero hasta ahí me llegó la copucha.

- Perdón – dijo el joven- voy por hielo, pasen.

En medio de la confusión nadie notó que el pequeño hurón había desaparecido...

Cuando el caos fue sucedido por la calma, y la calma fue reemplazada por el llanto y la histeria, Marisa decidió que debía hacer una investigación para encontrar al animalito. Entre los 3 llegaron al acuerdo de que la fiesta debía seguir en curso con el fin de que nadie notara la desaparición de Orión para que no se entorpeciera la investigación. Estaba más que claro que esto era un secuestro. Orión jamás se separaba de su dueña (aunque por alguna extraña razón dejaba que Marisa lo acariciara).

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